Frente a una inteligencia artificial que amenaza puestos de trabajo en diversos sectores, la industria de los viajes reafirma su naturaleza más humana. En su edición número 26 de la Cumbre Mundial realizada en Malta, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, WTTC, trazó la hoja de ruta para crecer por encima de la economía global y diversificar la oferta turística.
En plena era de aceleración digital y transformaciones geopolíticas, el sector de viajes y turismo continúa consolidándose como uno de los motores socioeconómicos más potentes del mundo, al representar más del 10 % del PIB global. Los datos son elocuentes: sustenta uno de cada nueve empleos e impulsó uno de cada tres nuevos puestos de trabajo creados en el mundo durante los últimos cinco años.

Así quedó demostrado en la 26.ª Cumbre Mundial del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC), celebrada en La Valeta, Malta, que reunió a más de mil participantes, incluyendo más de 200 CEO y destacados líderes políticos globales como los exprimeros ministros Justin Trudeau (Canadá) y José María Aznar (España). Bajo el lema «Futuro reiniciado», la cumbre se centró en no solo evaluar lo que ha cambiado, sino en definir la hoja de ruta estratégica para el desarrollo del turismo global.
Según el último informe presentado por el WTTC durante el encuentro, el turismo proyecta un crecimiento del 3,1 % en Europa y del 2,5 % a escala mundial hacia 2026, situándose por encima del ritmo conjunto de la economía global.
Ocho grandes pilares del turismo del mañana
Para canalizar esta expansión, Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, articuló los grandes ejes de trabajo de la organización en torno a ocho prioridades mundiales:
- Viajes seguros y sin contratiempos: Implementación masiva de identidad digital y biometría para agilizar el tránsito fronterizo.
- Gestión de destinos (Destination Stewardship): Integración del turismo en las políticas públicas para evitar la masificación y beneficiar tanto a viajeros como a residentes.
- Sostenibilidad y economía circular: Reducción de la huella ambiental protegiendo el patrimonio natural y cultural.
- Adopción responsable de la Inteligencia Artificial: Utilización ética de algoritmos para ganar eficiencia operativa sin perder el valor del factor humano.
- Prevención y gestión de crisis: Preparación constante frente a contingencias globales para reforzar la resiliencia del sector.
- Conectividad en el Sur Global: Creación de corredores aéreos y mejores rutas que conecten a países emergentes.
- Atracción y desarrollo de talento: Formación, retención e incentivo a las nuevas generaciones con esquemas de contratación flexibles.
- Inversiones y políticas de Estado: Marcos normativos estables, certidumbre jurídica y simplificación de trámites mediante incentivos claros.
IA y el Factor Humano: Eficiencia y calidez
En un contexto donde la automatización genera incertidumbre laboral en áreas como finanzas o servicios administrativos, el WTTC indicó que el turismo se mueve en la dirección opuesta. La Inteligencia Artificial se posiciona como una herramienta indispensable para optimizar operaciones internas -como los chats de atención primaria, la gestión en back office o la reducción de desperdicios alimentarios en aerolíneas de hasta un 40%-, liberando tiempo para enriquecer la atención al cliente.

«Nuestro sector es de servicio, de gente atendiendo a gente. Cuando viajas, no quieres que el avión lo pilotee la inteligencia artificial ni que un robot te sirva la comida; quieres subir a un taxi y conversar con la gente local. La automatización asumirá tareas repetitivas, pero el factor humano seguirá estando en el centro», aseguró Gloria Guevara.
Experiencias, Conectividad y Compromiso Social
La cumbre abordó también los retos específicos de regiones con alto potencial, pero que sufren de barreras estructurales. En el caso de América Latina, Guevara señaló que, a pesar de sus inigualables activos culturales y naturales, la región padece de rigideces en visados y falta de conectividad aérea intrarregional.
Para aumentar el gasto medio y la estadía en los destinos -un reto compartido con referentes caribeños como República Dominicana- la clave radica en diversificar el producto turístico. Inspirados en modelos exitosos como el de Cancún o la visión de pioneros como Frank Rainieri en Punta Cana, el camino exige crear experiencias complementarias tales como museos, rutas culturales, turismo gastronómico y espiritual, que motiven a los viajeros a extender sus estadías y regresar.
Asimismo, la Cumbre del WTTC puso un énfasis destacado en las causas sociales y la inclusión juvenil. A través del lanzamiento del movimiento WTTC Youth Movement y la participación de más de 100 jóvenes procedentes de decenas de países, el sector busca abrir espacios reales de carrera para las nuevas generaciones. En el ámbito ético, el WTTC presentó la guía Unlock Futures junto a organismos como la ONU, instando a los gobiernos a fortalecer marcos legales y combatir decididamente la explotación infantil en las cadenas de valor del turismo.
El mensaje final de Malta resonó en todos los asistentes al evento: el turismo no solo crea economía; construye puentes culturales, ofrece oportunidades genuinas de empleo y requiere de alianzas público-privadas de largo plazo alineadas en políticas de Estado firmes.

































